Desafíos
Equilibrio, biografía, laberinto
y banquete.
Luego de narrar el cuento (idealmente tres
veces completo) y tomarse un
tiempo para hacer los regalos (una semana o diez días), vamos a
transitar los desafíos.
Pueden realizar uno por día, para que cada uno sea único, importante
e inolvidable.
1) Equilibrio
Buscar lo que haya en
casa para trabajar el equilibrio. Pueden hacer un circuito
usando maderas sobre sillas, la baranda de la escalera, el
cordón de la vereda,
etc. Pueden
poner obstáculos para que sea más difícil o vendarles los ojos.
Quien se anime puede preparar unas telas azules y verdes que
simulen el agua encantada.
2) La biografía
Preparar, en una habitación, un hermoso mantel, un altar, una velita y fotos de
la familia a modo de árbol
genealógico. De cada persona,
si hay,
poner muchas fotos. Por ejemplo: mamá y papá de bebés, de niños, de jóvenes, cuando se
conocieron… Lo mismo con los abuelos y bisabuelos, si tienen. Tomarse ese día para
contar historias,
hacer
preguntas, reencontrarse con quienes ya no están,
reivindicar la muerte y bendecir
la vida.
3) El laberinto. La cueva
del dragón.
Este desafío puede tomar varias cualidades. Puede ser algo divertido y tomado a gracia o puede ser
una
vivencia que lleve al interior, al reencuentro con uno mismo, a la valentía
y a la paz. Busquemos, dentro de lo posible, que siga la esencia del reencuentro, de la vivencia profunda. Antes
de
entrar en este desafío, se pueden volver a narrar los párrafos del cuento que hacen referencia a la cueva del dragón, para poner énfasis en
la imágen y que ésta actúe en el alma del niño.
Este camino pueden armarlo con lo que tengan
en casa. Acá les dejo algunas
ideas:
En una habitación
oscura (bien oscura) pueden hacer un circuito con
sillas, almohadones, sábanas. Los niños pueden
pasar por debajo de las camas, por arriba de
una silla, subir la
rampa o saltar obstáculos. Pueden haber
diversos aromas.
Todo en silencio, en absoluta oscuridad. Los niños
transitan solos.
4) El banquete
Un banquete en familia,
un fogón. Un compartir de corazones, de alma a alma.
Se pueden
hacer
preguntas
que lleven al pasado, al presente y al futuro.
¿Quiénes somos? ¿Por qué estamos aquí, con esta familia, en la tierra? ¿Qué
nos gustaría hacer en el futuro, para mí y para el mundo? Contar esos deseos
profundos, esos sueños que nos pertenecen
y que son de todos los seres humanos al mismo
tiempo.
Les pueden escribir una carta a sus niños/as para este momento. ¿Cómo fueron sus vidas? ¿Cómo eran
de
pequeños? ¿Qué les desean
para sus futuros? ¿Qué me hicieron cambiar ellos en
mi
vida? ¿Cuál es el sentido de la vida?
¿Qué aprendí con la experiencia? ¿Qué soy capaz de dar? ¿Cuáles son mis dones y mis desafíos para esta vida? ¿Cuáles son
los
dones y desafíos que veo en mi
hijo/a?
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